Charla sobre las bondades del mono
Enrique Marcellan, PR de Nintendo, fue el encargado de darnos la bienvenida al evento y presentarnos el juego. Ataviado con una sofisticada corbata con las iniciales DK (¡Deka!), rodeado de plantas, sonidos selváticos, gruñidos simiescos, ventiladores de techo y una inconfundible atmosfera mañanera del verano madrileño. Con profesionalidad y a la vez campechanía, esa que se adquiere trabajando con personas públicas, nos explicó el contexto histórico y cultural de Donkey Kong, desde que debutó villanesco como el primer enemigo de Mario (alias Jumpman) hasta su evolución a lo largo de los años, desde los años 80 hasta la actualidad. Bananza es importante porque supone el regreso del gorila al 3D después de veintiséis años y además profundiza en el universo de Nintendo. No en vano ha sido desarrollado por el mismo equipo que hizo Mario Odyssey (2017), siendo Pauline un figura esencial para la trama de ambos juegos.
¿Cómo es que ahora Pauline es una niña?, ¿no era una mujer antes? Muy sencillo: cronológicamente la historia de Bananza transcurre antes que Odissey. Así que los nocivos planes expansionistas comerciales de la malvada compañía Void Company, formada por sus carismáticos gorilas malandrines Grumpy Kong, Poppy Kong y Void Kong, toman lugar antes de las andanzas de Mario por la ciudad. También se habló de objetos coleccionables, ítems esenciales, mecánicas de destrucción y transformaciones animalescas de Donkey Kong, como cebra o avestruz. Estas características y bondades fueron analizadas y valoradas en los medios, tal como demostraron los primeros análisis publicados en español. Tres webs importantes y otra famosa por su amarillismo dieron su aprobado, uno por todo lo alto, con gran nota.
Animación expresiva del gorila y la niña
Enrique profundizó en un aspecto que todo el mundo reparó en la revelación oficial de Bananza: el rediseño de Donkey Kong. De siempre el gorila nintendero contó con facciones duras y gestos toscos de enfado, pero ahora goza de una mayor expresividad. A veces sorprendido, a veces asustado, a veces cómico y a veces brutal, ahora su rostro es muy plástico. Ahora coincide con su versión cinematográfica de la exitosa adaptación de Super Mario Bros. (2024), y es posible que vuelva a relucirla en alguna película nueva. Así como no quien quiere la cosa se plantó la semilla de la intriga sobre otra película del mundo Nintendo. De hecho la amistad de Donkey y Pauline recuerda a Ralph y Vanellope en ¡Rompe, Ralph! o Sully y Boo en Monstruos S.A., ambas películas de Disney.
Cabe resaltar que se ha cuidado bastante la banda sonora, con temas para cada zona y cada transformación, una en concreto goza de un ritmo inspirado en España (pero no lo pudimos escuchar), así como del doblaje. Se ha contado con un doblaje internacional para los diálogos y los números musicales, y en España no iba ser menos. Por este motivo fueron invitado cinco expertos en animación y doblaje: los directores, Pedro Solís, Juan Jesús García Galocha y Dune Blanco; el compositor musical Fernando Velázquez y el divulgador Necko Vidal. También estaba el youtuber Hermoti, famoso por sus doblajes paródicos. A pesar de no ofrecer charla alguna ni entrevista durante la presentación, todos estaban disponibles para el intercambio de ideas con el público en la terraza, ideal para quienes dejase de comer y jugar un rato.
Jolgorio simiesco en la terraza
Una vez concluida la presentación oficial fue el momento de salir a la arena con antojo simiesco de comida, bebida y juego. Estaban disponibles varios dispositivos para jugar a Donkey Kong Bananza, pero no tuve tiempo a jugar ni unos minutos, pues había reuniones sociales por los alrededores y prefiero leer los sentimientos uvejoteros de quienes lo jugaron, entre ellos Alberto Hernanz. Aunque el desayuno es un asunto polémico, en la barra y mesas se dispensaban aperitivos (chicles con forma de barril, bocaditos con sabor a cosas), mucho café y mucho batido.
No obstante no todo el ágape era gratuito y fortuito, pues si se deseaba beber alcohol se debía encontrar las bananas ocultas por el escenario, a modo de coleccionables secretos. Agarrabas la banana más cercana y, en vez de llevártelo a la boca, se lo canjeabas. Al sonriente barman a cambio de un cóctel mágico (o mojito con sabor a monito). Como si de un Bananaman de las páginas del magazine Nutty me tratase, hallé varios ejemplares de bananas entre tumbonas y escondidas por el suelo y los barriles. Mas no los recogí porque no deseaba desordenar el bonito decorado bananero que habían montando los organizadores. También había tumbonas para tumbarse y mesas para sentarse, lo primero no lo hice pero lo segundo sí. Entablé conversación con una periodista previsora que ya estaba escribiendo el artículo del evento (no éste que está leyendo, lector, sino el suyo propio) antes de irse a la siguiente presentación pocas horas después. Una presentación no relacionada con los videojuegos, tranquilos.
Gorila no viejo, gorila siempre joven
Al fondo de la terraza había una lona temática para que los asistentes y personas famosas se hicieran fotos con el logotipo del mono detrás, para después compartirlas en las redes sociales. No me hice ningún posado en el photocall, pues no entiendo para que me quieres ver. Por algún motivo mucha gente se inmortalizó delante de la lona, incluso uno ataviado con una capucha con forma de gorila y una mochila con forma de barril nintendero. ¡Incluso simuló que rompía el barril! A ver, entiendo que imitaba la postura destructora de Donkey Kong, pero no lo apruebo ni lo comparto. En general muchas personas se acercaron a la lona, y seguramente también los youtuberes presentes, aún sin ser jóvenes. De hecho destacaba uno famoso que salió de su sótano, dando un portazo. Es famoso, ojo, de los que suben tres o cuatro vídeos al día, son pimientos del padrón (a veces aciertan y a veces no) y fuman para cuidar su voz.
Llegado el momento, los reporteros viejóvenes abandonamos el lugar porque empezaba el segundo turno del evento, con más comida, más bebida y más Bananza para otras personas. Al salir de la terraza reparé que los invitados del turno no-madrugador ya estaban sentados en las sillas enfrente del atril, impacientes por escuchar la charla de presentación. No conocía a ninguno y se intuía que eran jóvenes vitales, modernos y frescos, conocedores del concepto de la imagen pero no tanto de la escritura. Incluso había una pareja disfrazada como Donkey Kong, de cuerpo entero y sin miedo al fracaso. ¡Seguro que posarían después en el photocall!
Tras este simbólico relevo generacional en el evento del maduro Donkey Kong y la infantil Pauline, nos despedimos de Enrique Marcellán para seguir nuestra vida diaria sin monos. Una vida triste y sin bananas. Agradecemos a Nintendo España por esta invitación y por celebrar un evento veraniego y refrescante, como el de Wii Sports Resort en 2009. Lo cierto es que le tengo mucho cariño a ese evento, pues fue divertido, se organizó en un hotel elegante y los camareros estaban de mal humor, además de ser tacaños. Me despido, ahora de verdad, recomendando el análisis de Donkey Kong Bananza, escrito por Alberto Hernanz. Un análisis indispensable para un juego indispensable, ¡su nota y texto te encantarán, lector! ¡Venga, que me voy, pero antes hago OTRA recomendación: Donkey Kong antes de Bananza: El primero en dar el saldo, artículo de Carlos Cobo que repara la trayectoria del gorila a lo largo de las décadas, de su peso en Nintendo y el concepto del salto en los videojuegos.

