En ocasiones, el éxito reside en la sencillez del producto, en como de medidos están los contenidos y en no ofrecer ni de más ni de menos. Este es el caso que hoy nos ocupa. Un juego sencillo, con gráficos sencillos, con una jugabilidad sencilla, pero con el nivel y la variedad de contenido suficiente para no resultar pesado. Si todo eso lo envuelves con una angelical historia, repleta de sentido del humor, el resultado no puede ser más gratificante.
Resulta que, en el cielo, ya hace años que reina la paz más absoluta. Ya no hay guerras, no hay enemigos, y visto este panorama se plantean si hay la necesidad de mantener un ejército. Un ejército que, por otro lado, ya hace bastante tiempo que se toma las cosas, con tranquilidad. Del más allá, aparece el Rey de los Demonios Lazel que, sabiendo que en el cielo se han vuelto unos blandengues, literalmente de un plumazo borra del mapa todos los ángeles habidos y por haber. ¿Todos? No todos. Dos ángeles aguantan la embestida de Lazel cada uno a su manera. La joven y despreocupada Ramila se ha salvado, como dirían sus paisanos, de milagro. Con no tanta suerte ha contado su compatriota alado Ryleth, al cual, convertido en aureola solo le queda poder confiar en la despreocupada Ramila para volver de nuevo al cielo, recuperar su alma, y acabar de una vez por todas con el Rey de los Demonios. El cómo van a llegar al cielo es, sin duda alguna, la gracia del asunto.
La ley de la gravedad, tu mejor aliada y también tu peor pesadilla
El objetivo del juego está claro: superar cada uno de los seis niveles y llegar a la cima. Cada uno de estos seis niveles contiene distintas fases que deberemos superar para recuperar un fragmento de alma en forma de cubo. Una vez dispongamos de los fragmentos requeridos, subiremos un nivel. Un nivel que será, de forma correctamente gradual, más desafiante que el anterior. ¿Cómo son estas fases? ¿Cómo es la jugabilidad de este Aureole: Wings Of Hope? Pues las fases pueden llegar a ser desquiciantes pero la jugabilidad es brillante. Hablemos de ello.
Para llegar al final del nivel dentro del tiempo establecido, dispondremos de dos oportunidades de salto. El primer salto, será con la aureola en dorado, en el segundo, la aureola estará de color plata y cuando no dispongamos de ninguna oportunidad, la aureola estará de color bronce. Estos saltos, los realizaremos con el gatillo superior derecho del controlador. La aureola volverá a recobrar su color dorado original una vez toque una superficie. Si vemos que nos pasamos de largo, y vamos predestinados a caer o a golpearnos con algún obstáculo, hecho que hará que debamos volver a empezar desde el último punto de control desbloqueado, tendremos la posibilidad de acelerar nuestra caída a plomo hacia una superficie segura. También dispondremos de la posibilidad de realizar una especie de Spin Dash, como en Sonic, donde aceleraremos nuestra aureola con un super impulso.
Con esas mecánicas, deberemos ser capaces de llegar al final del recorrido dentro del tiempo establecido. Unos tiempos finales que también se engloban dentro de Oro, Plata y Bronce. Cabe destacar que no es para nada sencillo lograr en un primer intento el tiempo mínimo para avanzar, siendo necesario repetir varias veces un nivel para lograr acercarnos cada vez más a ese tiempo mínimo. Unos tiempos que, una vez finalizado el nivel, podremos comparar con el de otros jugadores.
40 fases, 30 de ellas obligatorias siendo las 10 restantes secretas, repartidas en esos mencionados seis niveles, serán nuestro camino para regresar al cielo de nuevo. Un camino que, para nada, va a ser un paseo.
En el momento en el que su música, gráficos y jugabilidad entran en tu cabeza, sólo te viene un maravilloso recuerdo a la mente: Sonic The Hedgehog
Gráficamente es simple, pero resolutivo y sobre todo eficaz. No es el punto fuerte del videojuego, pero no lo necesita para nada, ya que el verdadero factor en el que destaca este Aureole es en su jugabilidad, y mucho. Los gráficos son sencillos y sin ninguna caída de rendimiento. Punto a favor.
A nivel sonoro, es en donde nuestros corazoncitos más nostálgicos van a verse más afectados, ya que las melodías de cada una de las fases recuerdan claramente a las del videojuego de cierto erizo azul. Unas melodías enérgicas que nos mantendrán con la adrenalina a tope y que invitan a moverse por los escenarios con cierta velocidad, algo que no es muy recomendable de hacer, dicho sea de paso. Como en todo, mantener la calma y la tranquilidad, serán el secreto del éxito. Recemos para que nuestros ángeles tengan un rápido y tranquilo ascenso al reino de los cielos. Amen.
Conclusiones
Aureole: Wings Of Hope ha logrado sacarme de mis casillas. Debido al frenetismo de la fase y condicionado por deber realizar un tiempo mínimo para avanzar, es relativamente sencillo llegar a desquiciarte. Pero he de manifestar que he disfrutado, y mucho, su curva de aprendizaje, que no es más que ese nostálgico ensayo y error tan propio de los videojuegos de antaño. Una vez logras dominar los tempos de los saltos y las caídas, y aprendes, no solo a calcular donde caerás, si no a utilizar también el escenario a tu favor, Aureole: Wings Of Hope se disfruta muchísimo. El hecho de que no se quede simplemente en un circuito de fases a superar para llegar a finalizar el videojuego, sinó que cada uno de los seis niveles esté tan bien trabajado, incluyendo unos desafíos curiosos y entretenidos (que van desde dar una serie de toques a un objeto o intentar encestar un balón en una canasta), también añade ciertos toques de desconexión frente a la intensidad propia de las fases, y eso es algo que se agradece y mucho.
Recomendaros encarecidamente que juguéis a Aureole: Wings Of Hope si os gustan los plataformas desafiantes y los retos complicados. Podréis hacerlo si disponéis de una PlayStation 4 o 5, una Xbox One o Series, un PC o una Nintendo Switch a un precio medio de 12,99€. Un absoluto regalo.
Jugado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Jandusoft

