Eso sí, el Arrakis en el que tiene lugar este Dune: Awakening no es el que conocimos en las novelas, ni en las sensacionales adaptaciones de Villeneuve a la maquinaria cinematográfica de Hollywood, sino que es una versión alternativa donde Paul Atreides nunca existió, con un mundo de arenas infinitas y sempiternas conspiraciones pero despojado de los Fremen y de sus presagios mesiánicos. En Awakening son los propios jugadores los que deberán decidir el destino de este Arrakis inédito, que está disponible en acceso anticipado en PC desde el pasado 10 de junio de 2025 y que, a priori, se espera en 2026 para PlayStation 5 y Xbox Series X/S. Te cuento si merece la pena.
Una aventura multijugador de supervivencia en Dune
La propuesta jugable de Dune: Awakening se construye sobre tres pilares fundamentales: supervivencia, construcción y combate, todo ello en un mundo abierto multijugador de gran escala, que es lo caracteriza a Funcom, por encima de todas las cosas. Es decir, a diferencia de otras propuestas similares, el enfoque no recae únicamente en la recolección de recursos o en el combate, sino también en la gestión del terreno, la creación de clanes y sus implicaciones políticas dentro del maremágnum de intereses inextricables que es Arrakis. A veces, incluso, en su parte más rolera recuerda al sensacional Star Wars: The Old Republic, el MMORPG de Bioware que continúa con su particular visión de la cosmogonía de George Lucas.
Eso sí, lo que hace las veces de pegamento de la fórmula en Awakening es el componente de supervivencia: la exposición al sol, la deshidratación, las tormentas de arena y la amenaza constante de los gusanos de Arrakis conforman un ecosistema letal que obliga al jugador a actuar con cautela. Además, no faltan los trajes destiladores, la búsqueda constante de fuentes de agua, ni la necesidad de fabricar el equipamiento adecuado para cada situación, ya que Awakening integra un montón de subsistemas (combate, sigilo, exploración, recolección) que se valen de que tengas las herramientas necesarias para no pasar a mejor vida.
En cuanto a la recolección y fabricación, uno de los elementos más polémicos y, en lo personal, disonantes cuando me acerco a un survival, el juego permite extraer materiales del entorno, mejorar el equipo, construir vehículos y elaborar objetos tan variados como refugios, armas, módulos de defensa o unidades tecnológicas. La especia es el recurso central, tanto por su valor económico como por las mejoras sensoriales que confiere al jugador, como la visión presciente o habilidades especiales. Hay buenas dosis de recolección pura, entendida como hacer de chatarrero espacial, pero por suerte mucho más benevolente en materias de esfuerzo-recompensa que en el título promedio del género. Y, además, con un diseño artístico y un acabado audiovisual muy destacable, lo cual también ayuda a amenizar los interminables paseos por el desierto.
El sistema de construcción de bases también aporta una capa estratégica adicional. Los refugios pueden instalarse libremente en zonas designadas, y muchos de ellos requieren pagar un tributo al Emperador para mantener su legitimidad. Estas estructuras sirven como puntos de reaparición y defensa ante posibles incursiones enemigas, por supuesto, pero también como enclave de la hermandad y como centro de operaciones. Es cierto, sin embargo, que el respawn a veces es un pelín punitivo si no dominas bien el tema de las bases, circunstancia que enlaza con el otro aspecto mejorable de Awakening…
Que es justamente el combate. Dune: Awakening apuesta por una mecánica híbrida entre disparos en tercera persona y cuerpo a cuerpo, con un sistema de escudos que obliga a alternar entre armas cinéticas y de energía. Existen zonas PvE, ideales para la exploración y el desarrollo personal, y regiones PvP más agresivas, normalmente ligadas a los más recónditos rincones del desierto profundo, donde se hallan los mayores yacimientos de especia, que prenden la chispa para el enfrentamiento abierto entre jugadores y clanes. Hasta aquí todo ok, el problema viene no tanto en el qué sino en el cómo: hay numerosos exploits, el gunplay no se siente especialmente inspirado, y hay vehículos bastante problemáticos en cuanto a interacción con el entorno y posibilidades bélicas.
No es el fin del mundo, pero sin duda debería ser el principal punto de mejora de Awakening de cara a su lanzamiento final: pulir el combate y limpiar todos los sistemas de bugs y exploits, que hay unos cuantos. No deja de ser entendible, dada la magnitud del título, puesto que el mundo abierto, dinámico y compartido, acoge a cientos de jugadores por servidor, a lo que se suman eventos climáticos extremos, como las tormentas Coriolis, que modifican semanalmente la topografía del mapa, obligando a adaptarse constantemente. Además, existe un sistema de facciones basado en casas nobles (Atreides, Harkonnen, Corrino…) y un metajuego político mediante el cual los gremios pueden influir en las leyes del mundo a través del Landsraad, modificando normas de combate, comercio o acceso a recursos, por lo que entiendo que sea complicado gestionar perfectamente tanto contenido.
CONCLUSIONES
Dune Awakening es un videojuego sumamente ambicioso que combina muy inteligentemente survival y MMO y que, encima, llega en la cresta de la ola de popularidad de Dune, justo después de las geniales adaptaciones de Villeneuve a la gran pantalla. De momento se encuentra en acceso anticipado y tiene todavía algunas cosillas por pulir (bugs, exploits, y algunos elementos del combate, fundamentalmente), pero ya ofrece una experiencia multijugador muy disfrutable si quieres empaparte de la experiencia de Arrakis, con sus shai-huluds, sus océanos interminables de ardientes arenas, y su guerra de clanes.
Jugado en PC. Copia digital proporcionada por Best Vision.

