Y por supuesto, Shuten Order, el videojuego que ahora nos ocupa, no es una excepción a ese estilo tan marcado. Adoptamos el papel de una chica con amnesia, otro clásico recurso de Kodaka para tener un protagonista cuyo nivel de conocimiento sobre la trama sea similar al del jugador y facilitar así la inmersión. La premisa ante la que nos encontramos no puede ser más sugerente. Nos han asesinado, y ahora estamos reencarnados en un cuerpo temporal que no conserva los recuerdos de nuestra vida anterior. Resulta que somos el fundador de Shuten Order, un culto religioso convertido en nación soberana donde se glorifica el fin del mundo, y si queremos volver a nuestro cuerpo original y recuperar nuestros recuerdos, tendremos que resolver un caso: nuestro propio asesinato.
La lista de posibles sospechosos del crimen se reduce a cinco nombres, nada menos que los cinco ministros de Shuten Order. ¿Demasiado fácil? Bueno, resulta que nuestro cuerpo temporal solo durará cuatro días, y ya hemos dedicado el primero de ellos a entender la situación en la que estamos metidos. No hay tiempo suficiente como para investigar a todos los sospechosos, así que nos la tenemos que jugar. Con la poquísima información de la que disponemos en este punto, tenemos que decidir ya mismo quien es nuestro asesino, pegarnos a él durante los próximos tres días hasta hacerle confesar, y luego matarle.
Los cinco sospechosos
El siniestro plan de dios
El juego viene duro ya desde el principio, pero todo esto tiene mucho que ver con su desarrollo. Cada uno de los cinco sospechosos representa una ruta diferente del juego, y cada ruta tiene su propia trama, y lo que es más importante, su propio género jugable. Así es, aunque Shuten Order es en gran medida una novela visual, cada una de las cinco rutas propone su propio estilo y desarrollo bien diferenciado. En una de las rutas nos encontraremos con una aventura de investigación donde debemos recabar pruebas y luego unirlas para resolver un caso al más puro estilo Puñales por la Espalda. En la segunda ruta estaremos en una suerte de battle royale retransmitido en directo vía streaming que transcurre en una mazmorra laberíntica, en la que tendremos que decidir bien en quien podemos confiar. También tendremos una aventura de supervivencia vista desde la perspectiva de diferentes personajes que tienen que ayudarse entre ellos para abrir los diferentes itinerarios de cada uno que les lleve por el buen camino. En otras de las rutas estaremos dentro de un simulador de citas con inescrutables procedimientos de cortejo, entre otros topicazos habituales del género. En la quinta ruta estaremos en un survival horror de perspectiva cenital por mapeados laberínticos escapando de un némesis mientras abrimos puertas, recogemos objetos y resolvemos puzles.
Dicho así, todo puede parecer muy experimental, pero lo cierto es que los cinco estilos jugables representan uno de los puntos mejor resueltos por parte del equipo de Too Kyo Games. Pese a los estilos tan diferentes que se dan en Shuten Order, cada uno de ellos con su propia interfaz y sus controles y mecánicas específicas, todo se siente muy cohesivo e integrado dentro del mismo juego, sin que se genere la sensación de estar ante un batiburrillo de minijuegos recopilados sin criterio. Esto se consigue principalmente buscando un equilibrio entre las sensaciones que cada ruta transmite, manteniendo una consistencia global pero sin dejar de tener su propia consistencia interna. Como cabe esperar de una historia de Kazutaka Kodaka, estaremos siempre al límite, en un estado de desesperación constante, obligados a tomar decisiones basándonos en información insuficiente, ofuscada, o falsa, en las que una respuesta errónea nos penaliza. Incluso en las tramas aparentemente poco hostiles, como la de investigación o la de romance, medir bien nuestras decisiones será fundamental si no queremos volver al último punto de guardado.
No hay decisiones fáciles
Blessed be the Shuten Order
La narrativa es otro de los puntos fuertes de Shuten Order y otro de los elementos en común a todas las rutas. La premisa ya la sabemos, en cada ruta acabaremos participando en alguna trama a priori no relacionada con nuestro verdadero objetivo, pero que nos servirá para estar cerca del sospechoso y recabar pruebas que le obliguen a confesar. Así que cada ruta actúa a modo de subtrama autoconcluyente dentro de la trama principal aunque no estén necesariamente conectadas, y es aquí donde el juego hace gala de una potente labor de worldbuilding y desarrollo de personajes, ya que durante todo esa labor de investigación no solo descubriremos los secretos de cada uno de los sospechosos, también la imagen y relación que cada uno tiene con la protagonista. Cada pequeño detalle o cada diálogo puede contarnos una parte de la verdad, y como ya podréis suponer, es necesario completar todas las rutas para llegar al fondo del asunto, un trabajo que puede llegar a requerir alrededor de 50 horas de juego.
Lo bonito del asunto es que podemos completar las cinco rutas en el orden que queramos, lo que se traduce en que cada jugador puede vivir la historia de manera diferente. A menudo ocurre que nos encontramos piezas de información que no parecen relevantes en ese momento, pero que cobran sentido más adelante. Pero dependiendo del orden en el que estemos jugando, esa misma información puede recontextualizar algún detalle que hayamos visto anteriormente, o puede abrir una pregunta para la que ya tenemos la respuesta. No es un juego que se reserve todas las grandes revelaciones hasta el final, sino que podemos ir encajando información importante ya desde el principio según la manera en la decidamos abordar la historia. Así es como el juego logra mantenernos enganchados, en una intriga constante en la que las respuestas van llegando al mismo tiempo que surgen nuevas preguntas, haciendo que siempre queramos saber más y manteniendo el interés a lo largo de su denso desarrollo.
Hay que decir, sin embargo, que no todas las rutas nos han resultado igual de apasionantes. Aunque todas ellas tienen algo que contar y contribuir a la resolución del misterio, no todas son igual de interesantes en todos los apartados. Por ejemplo las rutas de Yugen Ushitora o Manji Fushicho nos han parecido las más entretenidas desde el punto de vista jugable, mientras que la de Teko Ion flojea en ese apartado a cambio de ofrecer un desarrollo de personajes más profundo o darnos acceso a información que normalmente quedaría fuera de la perspectiva de la protagonista. Por otro lado, las rutas de Kishiru Inugami y Honoka Kokushikan se muestran más equilibradas en términos de narrativa y jugabilidad. Si bien todo esto puede ser un punto positivo del juego relacionado con su intención de ofrecer estilos diferenciados para cada ruta, puede hacer también que el desarrollo tenga grandes altibajos dependiendo de las preferencias de cada jugador o del orden elegido para afrontar cada trama. Y considerando que cada ruta debe jugarse hasta el final antes de poder saltar a otra, y que cada una de ellas dura varias horas, terminar Shuten Order en su totalidad puede requerir pasar por algún segmento que se haga pesado antes de poder llegar a otro más entretenido. No obstante, damos por sentado que todo el que quiera darle una oportunidad al juego ya estará acostumbrado al formato novela visual, que es el género dominante, por lo que tampoco creemos que ninguna ruta se deba atragantar demasiado.
Los diferentes estilos no desentonan entre ellos
La muerte sienta bien
Como es habitual en las novelas visuales, el juego se compone en gran medida de ilustraciones semi estáticas de marcado estilo anime sobre imágenes de fondo. Las ilustraciones corren a cargo de Shimadoriru, artista que ya ha trabajado en otros títulos de Too Kyo Games, pero que en en este caso adopta un mayor peso en la dirección artística. A pesar del carácter estático que suele caracterizar los gráficos de las novelas visuales, Shuten Order exhibe un gran dinamismo durante sus diálogos, con movimientos de cámara, zooms, viñetas que se superponen sobre la acción para enfatizar momentos dramáticos, cuadros de texto que se adaptan al tono de la conversación, y diferentes efectos visuales y sonoros. El resultado es un juego visualmente muy atractivo sin necesidad de ofrecer un potente apartado gráfico. Sí que hemos detectado algunos fallos en la maquetación de los diálogos, como textos que se salen de su caja o quedan cortados por el borde de la pantalla, al menos en la versión de Nintendo Switch que es la que hemos jugado nosotros. No obstante solo ocurren muy puntualmente y no suponen un problema para seguir la conversación.
Cabe destacar también que el apartado artístico se adapta a las necesidades de cada uno de los estilos de juego. Por ejemplo durante el estilo de simulador de citas, la tipografía y el diseño de las ventanas de diálogo cambian para parecerse a los videojuegos del género. Durante el battle royale estaremos dentro de un streaming presentado por una vtuber, con un sencillo modelo de animaciones cíclicas que imita ese estilo y sus propios cuadros de diálogo. El cambio más radical lo vemos en la ruta de Manji Fushicho, donde tanto la protagonista como el entorno pasan a ser en 3D. No es que todas estas cosas supongan gran cosa a nivel visual, pero sirven como ejemplo del cuidado que se ha puesto en dar una identidad propia a cada uno de los estilos jugables sin llegar a romper la estética común de todo el juego.
En cuanto a la música, los seguidores de los títulos de Too Kyo Games reconocerán rápidamente el estilo de juegos como Master Detective Archives: Rain Code o The Hundred Line: Last Defense Academy, y por supuesto que no es casualidad, ya que la composición corre también a cargo de Masafumi Takada, quien oportunamente tiene experiencia previa poniendo música a juegos de los diferentes géneros presentes en Shuten Order. La banda sonora se compone de temas ambientales con los reconocibles toques electrónicos de Takada, aunque sin pretender ser excesivamente animados en todo momento. Como es de esperar, cada una de las rutas tiene temas propios acordes a su estilo jugable, así que podemos encontrar música más opresiva mientras escapamos de nuestro perseguidor durante el survival horror, ritmos electrónicos machacones en los minijuegos de la ruta de Yugen Ushitora, o melodías más ligeras en la trama de romance escolar.
Por desgracia, no podemos dejar de lado el hecho de que el juego nos haya llegado con textos en inglés. Sí, ya sabemos que esto es lo habitual en este tipo de juegos de nicho, y seguramente no sea un problema grave para los fans de la novela visual, ya acostumbrados a ello. Pero pese a todo no queríamos pasar por alto este punto, teniendo en cuenta la enorme cantidad de diálogos presentes en el juego.
La puesta en escena trae diálogos con movimiento y dinamismo
Conclusiones finales
Shuten Order es justo lo que esperaríamos de una obra de Kazutaka Kodaka. Una historia de tintes tan macabros como alocados, con personajes histriónicos y excesivos, y situaciones en la que estamos siempre entre la espada y la pared, dependiendo muchas veces de retorcidas decisiones que debemos tomar sin saber lo que va a ocurrir y en las que el error no cabe. Sin ser tan ambicioso como el reciente The Hundred Line: Last Defense Academy, Shuten Order también consigue hilar magistralmente la novela visual con otros estilos jugables consiguiendo que el resultado se sienta perfectamente integrado y natural, siendo este uno de los grandes atractivos del juego. Sus cinco rutas que podemos completar en el orden que queramos ofrecen una historia bien cimentada sobre un potente apartado narrativo, y que a pesar de su densidad y algún que otro altibajo, consigue atrapar y mantener la intriga hasta el final. Todo ello bajo la siempre atractiva dirección artística que podemos esperar de Too Kyo Games.

