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Análisis de Yars Rising para Switch – uVeJuegos.com


– Después de 42 años, la guerra continúa…

Ah… la Atari 2600. ¿Cuántos recordáis esa época? Durante la segunda generación de consolas, sin duda alguna la que partía el bacalao era la Atari 2600. Pese a sus limitaciones gráficas y lo cortos que eran sus juegos, estos lograban transmitir diferentes sensaciones dependiendo del tipo de juego que fueran. Si bien nuestra imaginación tenía que hacer una gran parte del trabajo para sentir que ese amasijo de pixeles representaba a un arqueólogo o a un extraterrestre, los juegos cumplían con su cometido, divertir. Entre todos esos juegos de finales de los 70 y principios de los 80 destaca uno muy querido y recordado por los fans de Atari: Yars Revenge. Este juego de 1982 nos ponía en la piel de un yars, una raza extraterrestre que estaba en guerra con los malvados qotile, una raza de conquistadores muy agresiva. Manejando una nave espacial debíamos atacar y destruir las diferentes bases y naves de los quote para así lograr la paz para los yars. Este juego llegó incluso a tener cómics para explicar algo mejor su historia.

Pues bien, a día de hoy, 42 años después de esas batallas, la guerra todavía continúa y es ahí donde arranca esta nueva entrega llamada Yars Rising. Atari ha decidido aliarse con WayFoward Technologies (principalmente conocida por la serie Shantae) para dar por fin un cierre a la historia entre esas dos razas de extraterrestres. En esta aventura manejaremos a Emi “yars” Nomikura, una joven programadora de la empresa QoTech (uy, esas siglas me suenan…) que es contratada por un grupo de hackers para que intente obtener cierta información de sus servidores. Nuestra protagonista aparentemente es una simple humana pero, a poco que avance el juego, veremos que podemos hackear su cuerpo para hacer que obtenga poderosas habilidades gracias a un extraño tatuaje que tiene en su brazo. Lo que empezó como una simple misión de infiltración muy pronto dará lugar al preludio de una guerra alienígena que empezó hace 42 años.

Un metroidvania moderno basado en un juego clásico

El juego es ante todo un metroidvania clásico, con la pequeña diferencia o limitación de que sólo podemos disparar nuestros proyectiles en horizontal, nada de diagonales o verticales, al mas puro estilo Megaman. Si bien estas limitaciones han sido criticadas en el pasado en juegos como Guns, gore and Cannoli, en Yars Rising no veo que sea tan frustrante. Sobre todo porque lo que realmente busca el juego es que te las apañes para moverte y poder atacar a los enemigos y que no te limites a atacar desde un único sitio estando todo el rato quieto. A medida que la historia avance, se irá actualizando nuestra lista de objetivos y también iremos obteniendo mejoras, las cuales nos ayudaran a acceder a zonas que antes nos eran imposibles. Y es aquí donde entra la parte más original del juego: los hackeos.

Para poder abrir puertas cerradas o desbloquear nuevas habilidades, vamos a tener que hackear unos terminales, y el modo de hacerlo no es otro que jugando y ganando en una pequeña partida del Yars Revenge. Dichos desafíos tendrán diferentes objetivos y estilos de pantalla, pero todos tendrán en común ese estilo retro de Atari y sus mecánicas, las cuales principalmente estarán basadas en esquivar, cargar y disparar. Estos desafíos empezarán siendo muy fáciles para enseñarnos paso por paso todas las mecánicas que podemos hacer, pero conforme avancemos la cosa se irá complicando cada vez mas, hasta llegar al punto de ser realmente frustrantes. Por suerte, WayForward ha pensado en los jugadores que son un poco mancos, y una vez hayas perdido cinco veces seguidas en uno de esos desafíos te darán la opción de volverte invencible para que así te sea mas fácil superarlos. Estos desafíos también pueden ser desactivados directamente desde las opciones del juego, pero hacer eso le quita toda la gracia y esencia al juego.

Dificultad apta para todo el mundo

Las habilidades que vayamos obteniendo, y que no sean principales, las tendremos que activar colocándolas en una figura que representa nuestro tatuaje. Dichas habilidades tendrán formas de las piezas de Tetris y tendremos que encajarlas como podamos, decidiendo cuales usamos y cuales dejamos fuera. El mapa del juego nos va a obligar a regresar a zonas ya visitadas una vez tengamos nuevas habilidades. ¡Todo un clásico en estos juegos! Para ello contaremos con la ayuda de varios puntos de viaje rápido. Eso se agradece bastante, ya que nuestra protagonista no tiene modo alguno para correr, sólo cuenta con una única velocidad de movimiento en todo el juego. A pesar de que gran parte de la aventura transcurrirá dentro de la empresa QoTech, los escenarios son bastante variados en cuanto a apariencia. Bastante distinguibles entre sí, de hecho.

En cuanto a la jugabilidad, el juego se maneja muy bien y utilizar las habilidades no requiere de demasiada destreza, a excepción de un par de momentos concretos en los cuales sí que tendremos que tener una coordinación y reflejos bastante exigentes. Un punto negativo que me gustaría resaltar aquí son los muy abundantes tiempos de carga que vamos a encontrar en todo el juego. Y no, lamentablemente esto no es un problema que se dé sólo en la versión de Switch, pues estos tiempos de carga están presentes en todas las plataformas y son prácticamente igual de largos en todas ellas.

En realidad estamos hablando de unos tiempos de unos cinco o seis segundos, algo similar a las puertas de los primeros Resident Evil, pero el problema es que dichas pantallas de carga aparecerán cada vez que cambiemos de sala. En un metroidvania esto es algo que sucede con mucha frecuencia, y más aún cuando coincidan varias salas pequeñas juntas. Además, aquí no hay ningún tipo de animación resultona o variada como si sucedía con las puertas de los Resident Evil.

Pinchadiscos al servicio de Atari

La duración del juego tampoco es que sea muy elevada. Si nos proponemos conseguir todos los coleccionables, la duración entonces puede alargarse bastante, pero si vamos directos al grano sin desviarnos para conseguir cosas extras, el juego puede completarse en unas pocas horas en caso de ser habilidosos. Menciono este asunto porque es posible tirarse atascado durante varios minutos durante las pruebas de hackeo si el minijuego en cuestión se nos reíste. Incluso a pesar de haber activado la invencibilidad es esas partes, eso no te garantiza la victoria, ya que estas pruebas de pirateo cuentan con tiempo limite y también se puede perder debido a ello. Como un apartado extra en el juego, contamos con una sección aparte donde podemos volver a jugar a todos los minijuegos de hackeo que hayamos desbloqueado (más de un centenar), los cuales guardarán nuestra mejor puntuación. También contaremos con el típico “Modo Difícil” y con diferentes atuendos para vestir a nuestra protagonista, los cuales habrá que desbloquear cumpliendo ciertos logros.

Ahora sería el momento perfecto para hablar de su banda sonora, la cual me parece muy acertada y además acompaña muy bien cada momento preciso del juego. Prácticamente toda la música del juego ha sido compuesta por DJs “famosos”, y casi todas sus canciones tienen letras durante toda la melodía. El estilo de esas canciones suele ser con bastante ritmo, con alguna u otra excepción en la que son mas tranquilitas y relajantes. Además, sus letras pegan perfectamente con el momento del juego, hasta el punto de que es casi como si nos estuviesen describiendo ese mismo momento del juego. Aunque claro, eso se pierde un poco si no dominas bastante la lengua inglesa. Lo mismo pasa con los comentarios de la protagonista, la cual con bastante frecuencia describirá momentos o situaciones de la aventura. También en inglés pero en esta ocasión con sus correspondientes subtítulos.

Pirateo y cachondeo

Sin embargo esos comentarios puede que no sean del agrado de todo el mundo, ya que pueden llegar a hacerse algo pesados y no suelen aportar nada salvo descripciones evidentes o chistes malos. A la hora de asignar los nuevos objetivos, los diálogos también pueden hacerse algo largos, lo que corta un poco el ritmo de la experiencia jugable. Aquí hay que mencionar que el juego nos permite ajustar completamente este apartado sonoro, por lo que si no eres muy fan de ese tipo de música, o te molestan los diálogos hablados, les puedes bajar el volumen o hasta desactivarlos completamente.

Gráficamente el juego es muy resultón, con una ambientación futurista que recuerda a Blade Runner, sobre todo porque en todo momento está lloviendo y es de noche. También se refleja ese carácter futuristas son las escenas narrativas, recreadas mediante viñetas de cómics. Los escenarios tienen muchos detalles y bastantes objetos rompibles con los que interactuar. Eso sí, los enemigos pueden hacerse algo repetitivos y no es que haya muchos jefes a los que enfrentarse. La parte de los hackeos, la que es como un Yars Revenge, también está muy bien recreada y es 100% fiel al juego original, con todo su pixel art incluido. Hasta los sonidos que se reproduzcan durante esos momentos serán completamente fieles a los de la Atari 2600, algo que a los nostálgicos les encantará, sobre todo cuando escuchen es clasiquísimo y queridísimo sonido de explosión.

Conclusión

Poco más puedo decir ya sobre este juego sin destripar sorpresas. Desde luego, a los ya algo mayores fans de la Atari seguro que les gustará bastante, pero es un juego perfectamente disfrutable aunque no conozcas absolutamente nada del juego original. Y aunque las pruebas relacionadas con el juego original de la Atari no se te den muy bien, a los pocos intentos que falles obtendrás ayudas, pudiendo incluso desactivarlas si te frustran demasiado. Si te gustan los metroidvania, si eres fan del estilo de WayForward y si te llama esta historia de batallas alienígenas, entonces sin duda alguna Yars Rising te gustará bastante.





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