Los altísimos antecedentes y la historia de la serie
La saga Onimusha arrancó con Onimusha: Warlords (2001), y durante sus primeros años combinó elementos característicos de la fantasía oscura oriental, véanse demonios de diversa procedencia y criaturas de naturaleza esotérica, con un esquema jugable más propio del survival horror clásico. De hecho, el antecedente más inmediato del Onimusha original es el primer Resident Evil, uno de los mejores videojuegos de su generación y, si me permites la valoración, de la historia de los videojuegos si tomamos en consideración su remake en GameCube. Sea como fuere, Capcom se las ingenió para mezclar historia japonesa feudal con elementos fantásticos, ambientaciones súper cargas y opresivas, enemigos grotescos, y bastante tensión escenográfica, en parte gracias al uso de cámaras fijas que ya habíamos visto en las óperas primas del terror digital.
Es posible que, a día de hoy, esta combinación de motivos y elementos temáticos no resulte tan rompedora como antaño; el mundo, en efecto, ha cambiado un montón en este último cuarto de siglo, y en lo que respecta a los videojuegos el contraste es incluso más bestia. No en vano venimos de una nueva revalorización de la ambientación japonesa medieval, anticipada en la pasada generación con las entregas de Nioh (sin duda el videojuego más estrictamente similar en estética a Onimusha) y sublimada quizás en Sekiro: Shadows Die Twice y Ghost of Tsushima (con un Ghost of Yotei que es cada vez más visible en el horizonte), pero con Onimusha volvemos a las bases de ese hack-and-slash malrollero, sobrenatural, que tanto impacto tuvo dentro de la historia interna del videojuego.
La modernización de Onimusha: un combate más dinámico que nunca
Con Way of the Sword, la firma japonesa busca modernizar la fórmula sin perder lo esencial. Aprovechando el RE Engine propio, uno de los mejores motores de la industria moderna (quizás a excepción de los mundos abiertos, que en ocasiones se le resisten un poquito más; en cualquier caso, Way of the Sword tendrá una estructura lineal, como un Resident Evil), los tráilers y los gameplays de Way of the Sword hacen muy patente la apuesta por un combate súper dinámico que recuerda a los Souls: contraataques multidireccionales, ejecuciones, uso del escenario, sistemas de recursos (que recuerda a la parada de Sekiro) y energía, y un golpeo pesado, en combates íntimos con pocos enemigos. A eso se le suman varias armas, algunos ataques especiales, y reacciones en cadena en el escenario, provocadas por el fuego o el impacto con determinadas superficies.
Quizá lo más sorprendente ha sido, no obstante, el enfoque cinematográfico que Capcom le ha dado a los enfrentamientos finales, con cámaras más cercanas, a veces en plano lateral, tipo duelo de Ghost of Tsushima, y con combos, interacciones dialogadas y golpes clave en mitad del combate. Queda por ver si será tan divertido como promete, desde luego, pero de momento parece que todas las piezas están ahí.
Un diseño artístico y audiovisual sobresaliente
Una de las cosas que más me llaman la atención de Onimusha: Way of the Sword es que, en definitiva, es un videojuego que entra por los ojos. Seré superficial, pero los tonos ocres, lóbregos, casi óleo pantanoso de Resident Evil se han combinado con el extraño atractivo de ultratumba de las leyendas japonesas, y el resultado es fantástico. Sí, Onimusha siempre fue bastante prolijo en lo artístico, de eso no cabe ninguna duda, pero por lo visto hasta ahora Way of the Sword es un juego de fantasía oscura, sucia en ocasiones, marcado por un diseño artístico que, encima, sabe cuándo ser elegante.
El diseño de personajes merece una mención especial, porque parece que estará a un nivel muy alto también. En materia técnica, hasta que no lo tengamos con nosotros y no podamos comprobar bien la estabilidad, la carga poligonal, la resolución o el rendimiento en diferentes sistemas no nos queremos mojar, pero históricamente Capcom ha sido un videojuego que ha sorprendido grata y enormemente en lo gráfico, sobre todo en las aventuras de desarrollo más lineal y acotado. Onimusha: Way of the Sword a priori no parece ser el portento audiovisual que es, por ejemplo, Ghost of Yotei, pero tiene una estética muy propia e identitaria que, ahora, en 2025, le sigue sentando de maravilla.
CONCLUSIONES
Onimusha: Way of the Sword fue uno de los mejores anuncios del pasado The Game Awards de 2024, y aunque todavía es pronto para decir qué es lo que se traen entre manos en Capcom con el retorno a su serie de fantasía oscura japonesa, lo cierto es que por ahora todo tiene una pintaza espectacular. La combinación de terror-tensión-fantasía oscura y acción clásica viene acompañada de un mayor dinamismo en el sistema de combate, adaptado a los estándares actuales del hack and slash al estilo Souls, y además el diseño artístico luce muchísimo. Saldremos de dudas en algún punto de 2026, fecha en la que saldrá para PlayStation 5, PC y Xbox Series X/S, pero de momento lo tiene todo para ser un lanzamiento destacado del próximo año.

