Y, de cierto modo, me parece comprensible, en tanto en cuanto Hotel Galactic es un videojuego que, en su núcleo jugable más puro, aspira quizás a demasiadas cosas: gestión a gran escala del hotel y microgestión del personal, decoración de escenarios, cocina, agricultura ligera, optimización de elementos tácticos, un diseño audiovisual digno de una película de animación, y una relativa exploración ambientada en un escenario intergaláctico flotante… Es, en esencia, muy difícil dar con la tecla en todas estas áreas y además acertar con el talón de Aquiles del desarrollo de videojuegos moderno en ordenador, es decir, la optimización, la resolución de problemas y la criba de bugs, que son justamente los grandes problemas de Hotel Galactic.
Hotel Galactic, un cozy management con buenas ideas… que ha salido demasiado pronto
Hasta cierto punto, eso sí, el juego consigue muchas cosas de las que se propone, lo que es bastante sorprendente. Las dinámicas de construcción y personalización del hotel son entretenidas, con numerosas opciones para personalizar las habitaciones, los pasillos, las salas comunes y, en general, las distintas dependencias que componen el inmueble, con la posibilidad también de cambiar el mobiliario, los colores y elementos decorativos varios. Lo hace a través de un sistema modular de construcción que, en líneas generales, es bastante sencillito, directo, y efectivo.
La parte de la gestión del personal tampoco está mal; tienes a tu disposición una lista de trabajadores para su contratación, como es habitual en el género, y vas disponiendo de ellos en función de las necesidades de personal. Las asperezas vienen más bien en materia de microgestión, agravada por una inteligencia artificial deficiente que tiende a dejarse cosas a medias, a obviar sus funciones más inmediatas, a tomar caminos un tanto estrambóticos para llegar a su origen, o directamente a bloquearse sin motivo aparente, lo que te obliga a resolver demasiados problemas de manera manual. A la larga, de hecho, se puede volver bastante cansino, especialmente a medida que las tareas van ganando en complejidad.
Todas estas disparidades están presentes en los dos modos del juego de Hotel Galactic. El primero de ellos es una historia lineal al uso, que hace las veces de tutorial glorificado con un personaje central (Gustav) y sus movidas personales, y el segundo es el modo sandbox típico del género, que es donde más libertad creativa y estratégica se ofrece al jugador. El modo historia, que de momento está incompleto, por ahora cumple sin demasiadas florituras, en la medida en que el contraste diseño artístico (precioso, de nuevo) choca con un ritmo mal implementado, que esconde objetos y funcionalidades relevantes detrás de árboles de investigación durante demasiado tiempo.
Estilo visual y ambientación a lo Ghibli en el espacio
El mundo se sitúa en una isla flotante en el espacio, en una especie de estructura mágica, etérea, que sirve como base para el hotel, y que mezcla elementos de ciencia ficción de animación con la naturaleza, una combinación que está siendo cada vez más común en los últimos años. Visualmente, Hotel Galactic destaca por texturas pintadas, colores cálidos, detalles animados, criaturas extraterrestres curiosas, jardines flotantes, animales y plantas extravagantes, en todos los casos con una marcada y admitida influencia en los legendarios trabajos de Studio Ghibli. El resultado, en el plano puramente artístico, es sin duda notable, y me ha dejado con ganas de ver más artilugios, más habitaciones y más diseños que espero que vengan con la versión final.
Por tanto, como te decía anteriormente, el problema de Hotel Galactic no viene tanto de su estrategia (a la que le faltan, eso sí, importantes mejoras en IA y una mayor profundidad), ni de su diseño artístico, de alto quilataje, sino del ámbito técnico. Hay unos cuantos bugs importantes, que van desde cosas visuales a misiones que no se registran correctamente, desincronización del tiempo, problemas con la interfaz del usuario, incluyendo algún que otro error que te puede fastidiar por completo el progreso de la partida. El rendimiento es también bastante irregular, con stuttering heavy, texturas que tardan en cargar, problemas de fluidez y framerate, y un desempeño muy impredecible e incomprensible en equipos que a priori cumplen con los requisitos mínimos y recomendados.
CONCLUSIONES
Hotel Galactic, en definitiva, es un videojuego que tiene un montón de potencial… Pero también muchísimas cosas por pulir. Lo nuevo de Ancient Forge toca un montón de palos dentro de la estrategia de gestión, con un grado de acierto variable pero en general satisfactorio, y tiene un diseño artístico espectacular que recuerda a la animación de Studio Ghibli. Eso sí, viene también con problemas de inteligencia artificial, un ritmo muy discutible, una excesiva microgestión y un apartado técnico negligente, repleto de bugs, fallos de rendimiento y tirones que empañan la experiencia. A la hora de la verdad, es evidente que Hotel Galactic ha salido antes de tiempo y que tiene mucho trabajo por delante; la materia prima está ahí, pero por ahora está muy, muy verde.

