Kojima decidió con Snake Eater volver a los inicios, básicamente convertirlo en el primer juego cronológico de la saga, y contarnos cómo Big Boss se convirtió en Big Boss, en los años 60 y en un entorno natural, salvaje, agresivo y lleno de peligros. Se acabaron las tecnologías puntas: volvíamos a confiar en las herramientas más rudimentarias para recordarnos que esto es un juego de espionaje táctico, y a fecha de hoy sigue siendo de los más valorados y queridos por el público.
Metal Gear Solid Delta: Snake Eater llega a la nueva generación pero tampoco debería ser un extraño para nadie. Lo hemos jugado en todas las generaciones desde que se lanzó: en la Playstation 2 original (versiones normal y Subsistence); en el HD Remaster de PS3, y en la Master Collection de PS4 y PS5. Por no hablar de la mítica versión de Nintendo 3DS que sirvió para lucir las lindezas de la entonces nueva portátil.
MGS Delta es difícil de clasificar: se puede considerar un remake aunque comparte más aspectos con un remaster e incluso nos atreveremos a decir que con un mod. ¿Por qué? Porque Konami ha decidido mantener íntegra la visión del creador original (no hace falta recordar cómo acabaron con Kojima) y eso ha implicado renovar el aspecto gráfico al máximo, pero no cambiar los elementos más importantes del juego: la jugabilidad, el guión, el doblaje y el esqueleto principal del juego.
Es una decisión algo sorprendente, ya que las posibilidades ante un remake del estilo de Silent Hill 2 son infinitas, y limitarte a recrear la misma experiencia con un aspecto más moderno puede parecer menos atrevido. Pero a la vez, sin Kojima todos sabemos que un Metal Gear nuevo no podría funcionar (y la historia nos ha dado la razón con Survive). Por lo que probablemente sea la decisión más acertada.
Pero vamos a analizar lo importante: las novedades reales que justifican la existencia de Delta. El aspecto más evidente es el gráfico: nuevos modelos, escenarios y un motor, el Unreal 5, que no está todo lo optimizado que nos gustaría (algo más que evidente en la escena de la moto con Eva, cerca del final del juego). Snake es más humano y realista que nunca, así como los secundarios, y el nivel de detalle es más que notable. Aunque algunos de los movimientos de Snake han sido mejorados, es en movimiento cuando recordamos que el juego tiene más de dos décadas a sus espaldas. Acostumbrados al motion capture de hoy en día, se hace algo tosco. También destacar que el filtro verde queda relegado a las opciones visuales, pero ya no es la opción principal. Esta vez la estética es mucho más realista y lo agradecemos.
Sin salirnos del movimiento, uno de los grandes cambios a nivel jugable es la manera en la que Snake se arrima a las paredes, de una forma más realista pero que rompe con el “espalda contra pared” rápido de toda la vida. Esto nos dejará vendidos en más de una ocasión y nos saca un poco de la experiencia Metal Gear Solid más clásica. Podremos andar agachados, algo que aquí no nos sirve de mucho pero mantiene la lógica de las secuelas.
Otra de las mejoras jugables que más agradecemos es el poder apuntar y moverse incluso en primera persona, que nos lo pone más fácil para interrogar a soldados. Y eso va a ser muy importante en Delta, porque una de las novedades a modo de extra se encuentra ahí. Una vez nos pasemos el juego, además de desbloquear el clásico modo teatro con todas las escenas organizadas con una línea del tiempo, también podremos desbloquear el Teatro Secreto, una especie de universo alternativo en el que suceden cosas inesperadas. La manera de conseguirlos es interrogando a ciertos soldados al más puro estilo dog tags de MGS2.
Más mejoras de calidad de vida: accesos directos tanto a los camuflajes como al códec. Manteniendo pulsada la cruceta arriba o abajo, podremos respectivamente elegir rápidamente una llamada al códec o cambiar el camuflaje. Y esto será importante porque han añadido muchos más a la ya larga lista del original. Camuflajes que nos ayudarán a mejorar la resistencia, la respiración, evitar el desgaste del silenciador y varias otras mejoras que necesitaremos modificar en función de la zona en la que nos encontremos. Ah, y algunos camuflajes pueden mancharse y perder con ello todos sus beneficios.
Algo en lo que no ha cambiado Metal Gear Solid Delta respecto a MGS3 es en los cambios de escenario, el clásico “entrar y salir” a la siguiente zona. Eso es algo que, a modo de mejora, habríamos agradecido poder “unir” todas las zonas en un mismo mundo. Entendemos que mantener la estructura del original era imprescindible, pero como mínimo, las zonas abiertas (como la batalla con The End) nos habría sido mucho más inmersiva la experiencia en un único escenario, y no en tres diferentes. Pero entendemos que fue una decisión artística más que técnica.
Dentro de lo clásico, manteniendo los filtros y las opciones de cámara, así como los controles, podemos elegir jugar al estilo moderno o tradicional, y prácticamente configurar una partida de MGSDelta que sea prácticamente idéntica al MGS3 original. Al final son opciones que añaden y no restan, aunque no le vemos mucho sentido existiendo desde hace 2 años un port de MGS3 en HD para las consolas actuales.
El modo Snake VS Simios (Bomberman para Xbox) nos vuelve a traer la colaboración de Metal Gear con Ape Escape, los monos de Sony que vivieron su segunda juventud con el lanzamiento de PSP. En este nuevo modo tendremos que movernos por ciertos escenarios disparando y cazando a los monos que están muy escondidos. Pero no contentos con eso, hay otro cameo sorprendente en Playstation: el de Astrobot. Cada nivel tendrá un Astrobot que deberemos encontrar para conseguir un bonus extra. Es un añadido divertido, cuyo principal atractivo es superar los récords, pero no tiene mucho más recorrido.
El segundo extra sorpresa es Guy Savage, aquella pesadilla que sufre Naked Snake en cierto punto de la aventura. La podremos jugar en su momento, pero cuando nos pasemos el juego desbloquearemos un acceso directo para jugarlo independientemente del resto de MGSDelta. Se trataba de un clásico hack&slash que esta vez ha corrido a cargo de Platinum Games, así que es un pequeño gran regalo a disfrutar.
CONCLUSIONES
Metal Gear Solid Delta se presenta como el inicio de todo. Por lo tanto, Konami ha decidido revitalizar la saga de Snake cronológicamente desde el principio y manteniendo el espíritu de la obra de Kojima sin alterarla de ninguna manera. La aventura más antigua en el tiempo de Snake nos cuenta el nacimiento de Big Boss y de muchas de las tramas que continuarán en las siguientes entregas, por lo que tiene todo el sentido empezar por aquí.
Se trata de un remake a nivel gráfico que mantiene el juego original idéntico: estructura de niveles, movimiento, doblaje… Solo se han modificado los gráficos, el motor (Unreal Engine) y una suficiente cantidad de extras para justificar su existencia, en la forma de camuflajes, objetos, alguna mejora en la jugabilidad y accesos directos a acciones que antes eran un poco más arcaicas (como el codec).
Si seguimos el orden cronológico que está estableciendo Konami en este experimento, la próxima aventura a revitalizar sería Peace Walker (Portable OPs es semi canon, pero no lo contamos). Tienen los assets, si quieren mantener el mismo formato, no lo tienen difícil, aunque en este caso, al tratarse de un juego de PSP, tendrán un dilema ante la mayoría de escenas.
Konami ha traído por segunda vez MGS3 a la nueva generación, pero esta vez con mucho mimo y cuidado, manteniendo la esencia de lo que creó Kojima mucho más que cualquier otro remake que hayamos visto últimamente, aunque eso le haga a muchos preguntarse si realmente era necesario. Si eres fan de la saga o quieres aventurarte en ella, sin duda es el mejor inicio posible.
Analizado en Playstation 5. Copia digital proporcionada por Konami.

